la belleza de sentir

lunes, octubre 24, 2005

SANTOS GUERRA


Recuerdo que fui sola a la exposición aquel día. Nadie había llegado a la cita acordada para entonces. Ni por un segundo dude en partir sola, con un díptico en mi mano y con el corazón ansioso por conocer el trabajo de aquél hombre que ya me había cautivado a través de un trozo de papel lleno de colores en donde podía presagiar un encuentro nuevo con la pintura.
Llegué a la Plaza Mulato Gil con una mezcla de soledad y ansiedad, me daba mucha lata haber tenido que ir sola, me sentía ajena al entorno y nadie estaba allí conmigo para comentarlo. Pero al entrar en la sala de la exposición, toda duda se disipó, todo temor desapareció, fue ver las pinturas y enamorarme completamente. Fue un impacto visual tan grande, donde los colores brillantes de los acrílicos frescos se fundieron en mis pupilas dilatadas ante la pasión que despertó en mi aquel trabajo de pintor chileno.
Santos Guerra era el creador de aquellas brillantes telas pintadas con un pincel de hombre y una mentalidad de niño.
Me cuesta describir el trabajo de Santos, solo puedo decir que desde entonces se convirtió en mi pintor guía, con el que me siento más identificada y el que logra captar la esencia de lo que espero ver y entregar en una pintura: una colorida ingenuidad.

1 Comments:

At 7:24 a. m., Blogger Klaudiafloyd said...

me gustó mucho la historia de cómo llegaste a conocer de cerca las obras de Santos Guerra, y cómo lo describes como pintor... siempre es muy alentador conocer mundos nuevos y sentirse identificado con lo que otros hacen... el arte es sentimiento puro

 

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