MIS VACACIONES






Mis vacaciones fueron extraordinarias. Comenzaron con un pequeño verano en Peñaflor, donde volví a mis raices jugando con mi perrita Truffa y conversando con mis antiguas cómplices y primas.
Luego con mi esposo nos embarcamos con destino a la Patagonia Chilena. Fue la mejor decisión. Pudimos constatar al compás de un fuerte viento que Punta Arenas es un lugar precioso, otro mundo, donde a nadie le importa Santiago.
En primera instancia hicimos un city tour, conociendo el famoso cementerio, lugar de gran atractivo y único en Chile. El fin de semana nos fuimos a Puerto Natales, donde tomamos un tour a las Torres del Paine y a los glaciares Balmaceda y Serrano.
Una vez de regreso en punta Arenas, fuimos a la Zona Franca, donde mi querido esposo se volvio loco con los bajos precios, comprando tanto que nos llevó a estar al límite del peso en el avión.
Fue una linda aventura, donde la naturaleza fue la gran protagonista y el viento el personaje secundario. Logramos desconectarnos y descansar en medio de una vegetación frondosa y sueños magallánicos.

