la belleza de sentir

domingo, abril 02, 2006

NOSTALGIAS

Empiezo a escuchar la vos de mi madre llamando a mi hermana, a sentir el olor de el pasto húmedo, miro el cielo buscando la bóbeda de estrellas. Es la nostalgia que comienza a acometerme nuevamente. Recuerdo que en esta misma fecha el otoño pasado comencé a sentir lo mismo, deseos de estar en mi pueblo natal, de estar con mi gente, despertar en Peñaflor. Qué será lo que me pasa? Será que las estaciones del año que más me gustan , me gusta vivirlas en mi pueblo? O será solo una cosa hormonal? O un proceso sicológico que me avisa que algo no está concluido?.
Mi percepción de mi vida es positiva. Soy una mujer profundamente feliz, me encanta mi hogar, amo a mi marido, me gusta mi trabajo, lo paso bien en Santiago. Pero siempre, casi por debajo de mi piel, y justo en las estaciones del año frías, me baja una nostalgia de mis raices. El año pasado opté por comenzar a hacer cosas para sentirme mejor y comencé con clases de pilates y fotografía. Eso lleno completamente mi tiempo y mis pensamientos y terminé encantada con mi vida en Santiago. Pensé que el asunto concluía ahí. Pero hoy vuelve. No puedo hablarle mucho de esto a mi marido por que no lo entiende. Se siente afrentado, como que si quisiera irme de aquí. Y claro que no eso. Es por eso que lo escribo aquí, como una forma de deshagorme y para que lo lea quien lo tiene que leer, mi contra parte válida, mi amiga, mi mejor amiga, mi única lectora.