ALEMANIA WORLD CUP

Es increíble como la fiebre del mundial de todas formas alcanzó a nuestro país. A pesar de estar eliminados de esta Copa del mundo y de estar conscientes de que nuestro fútbol chileno está en franca decadencia, estamos conectados con Alemania 2006 hasta en horario de trabajo. No es curioso como ciertas pasiones se extienden más allá de nuestra racionalidad empírica.
Alguna vez este deporte que arrasa con multitudes pudo se parte de mi colección de intereses, especialmente cuando teníamos un Zamorano empinado en la corona del Real Madrid y portando el título de Pichichi. Pero con el tiempo y viendo los efectos que produce en quien cae rendido a sus pies, me comenzó a desinteresar y cada vez le tomé más aversión. Mi marido por ejemplo, se despierta viendo futbol y se acuesta escuchando a esos emperifollados hombres de terno y corbata que transmiten por horas la misma temática futbolera de siempre.: “que somos malos”, “que nos hace falta una política deportiva”, y sólo viven de los recuerdos de un Cazely enardecido, un Elías Figueroa impecable y un mundial del 62.
Lejos están mis intereses del fútbol hoy en día. Más bien estoy como peleada con esta pasión de multitudes. Pero una vez más y como un intento de no morir de un ataque de nervios con tanto peloteo, es que opté por encontrarle mi propio sentido a esta Mundial.Y volví a mis tiempos de colegio cuando buscaba mi muso inspirador de entre las decenas de jugadores de distintas partes del Globo. Siempre quedaba embobada con los jugadores de las selecciones francesa, italiana o argentina, alguna vez un danés conquistó mi corazón también. Pero esta vez y después de un esfuerzo bastante arduo, tuve un amor a primera vista con un rubio alemán de ojos intensos que ni siquiera ha jugado ya que es el arquero suplente:TIMO HILDEBRAND.
Así que no sucumbiré a una vida atiborrada de fútbol por doquier, más bien me sumaré a esta pasión, pero con una motivación diferente: VIVA ALEMANIA.





